Imanes. ¿Mito o Realidad?

publicado en: MiBlog | 0

Lleva ya tiempo oyéndose hablar sobre imanes, magnetoterapia, biomagnetismo y un montón más de nombres relacionados que intentan decir lo mismo, de forma simple y clara, poner imanes sobre el cuerpo para mejorar algún aspecto de salud.

Observo la cara de mucha gente cuando le cuento experiencias que he vivido trabajando con estos pedacitos de mineral y no sabríbioelectromagnetismoa bien como definirlo, sorpresa, incredulidad, duda…..

Recientes estudios científicos desarrollados desde la universidad de Alcalá de Henares, demuestran que la impactación de imanes sobre el cuerpo humano (poner imanes sobre el cuerpo, vamos) genera una mejora del metabolismo celular, ayudando a una equilibración del pH.

Y es aquí donde aparecen las dudas….¿Como un pedacito de metal puede hacer que se equilibre mi pH?, yo no soy metálico/a…..

A ver si puedo echar un poco de luz sobre el tema. Empezare con una cita de T. Henry Moray, eminente diseñador americano de circuitos eléctricos e inventor de diseños de energía libre, “En última instancia, todas las cosas son de naturaleza eléctrica. Yendo un poco más lejos podríamos suponer sin temor a contradecirnos que todo se reduce a frecuencias vibratorias”.

Siendo una de las cuatro principales fuerzas de la naturaleza, el electromagnetismo es vital para la existencia de los seres vivos. Todo lo que existe en la Tierra, será ferro, para o diamagnético, según sea atraído, acompañe o rechace el magnetismo.

Si nos fijamos, podemos ver en la naturaleza muchos ejemplos claros de la naturaleza magnética de la vida, pues muchas criaturas, tales como palomas que vuelan autoguiadas hacia el blanco, las mariposas y las abejas que navegan con el campo magnético de la tierra, las ballenas, etc… Estas capacidades están mediadas a través de una substancia magnética llamada “magnetita” que se ha descubierto en el tejido fino, incluso en el cerebro humano, de tal forma, que no solo estamos afectados por los campos magnéticos, sino que también los generamos.

Así pues, usando herramientas como la kinesiología, que permite obtener información del cuerpo, podemos averiguar dónde colocar los imanes, para que nos ayuden en procesos de desequilibrio de nuestra vida, infecciones víricas o bacterianas, afectación sistémica por cándidas, dolores articulares/musculares/óseos/nerviosos/dentales, procesos febriles, etc, etc, etc… Hay muchas aplicaciones en las que los imanes nos serán de gran ayuda, y subrayo ayuda porque en mi opinión los imanes no son la octava maravilla que vaya a solucionar todos los males endémicos del mundo, son una grandísima (y económica) herramienta que, aprendido a usarla, van a permitir que nuestro cuerpo funcione mejor y que solucione multitud de situaciones o que facilite, junto a los procesos químicos, alcanzar una recuperación de la salud de una forma más rápida. Y si no queremos aprender a usarlos, siempre podemos acudir a un especialista que nos eche una mano ;).

Hay mucho que hablar sobre los imanes, y el espacio de aquí limitado. Si necesitas más información podéis enviar vuestras dudas a info@centrejordi.com.

Dejar una opinión